Al llegar a mi
casa, ya a las 9 y pico de la noche, entré, me crucé con Giulio (un italiano de
mi casa con el que me llevo muy bien, del que ya os hablaré) que se iba al gym,
y yo me fui a duchar. Cuando volví de mi ducha, mientras ordenaba un poco mi
habitación, escuché a Alex (otro italiano de mi casa que está un poco para allá
y se monta unos monólogos dignos de ver) luchando con la puerta. Fui a intentar
abrir desde dentro y resultó que no había manera, así que primero Alex y, media
hora después Giulio, tuvieron que entrar por mi ventana.
Yo sólo quería irme a dormir, así que decidí fumarme un cigarrito feliz para intentar relajar los ánimos de este jueves que estaba siendo tan cruel conmigo, y pensar si se me ocurría alguna forma de irme a trabajar a la mañana siguiente, como alternativa a tener que trepar por mi ventana a las siete de la mañana. En lo que me fumaba mi relajapiti pillé el móvil y CUÁN FUE MI DICHA Y ALEGRÍA al comprobar que Francesco (sí, OTRO italiano. Son una plaga), un compañero de mi trabajo con el que tuve “algo” que no pasó de unos cuantos besitos y demasiadas confesiones durante un par de semanas, se había inspirado y me había escrito quichiciéntos párrafos dignos de una exnovia loca con un final muy lógico en el que me pedía que no contestase. Algo así como “toma, lee como me he desahogado delirando todo esto, cabréate por mi absurdez y luego métetelo por donde te quepa y no respondas”. A estas alturas de la noche yo ya no sabía ni en quién cagarme, así que me cené mi brownie, medio solventamos algo para que yo pudiera cerrar mi ventana a la entrada masiva de italianos al hogar y me fui a dormir. Pero estaba aún tan cabreada con el j***** jueves que no lo conseguía.
Yo sólo quería irme a dormir, así que decidí fumarme un cigarrito feliz para intentar relajar los ánimos de este jueves que estaba siendo tan cruel conmigo, y pensar si se me ocurría alguna forma de irme a trabajar a la mañana siguiente, como alternativa a tener que trepar por mi ventana a las siete de la mañana. En lo que me fumaba mi relajapiti pillé el móvil y CUÁN FUE MI DICHA Y ALEGRÍA al comprobar que Francesco (sí, OTRO italiano. Son una plaga), un compañero de mi trabajo con el que tuve “algo” que no pasó de unos cuantos besitos y demasiadas confesiones durante un par de semanas, se había inspirado y me había escrito quichiciéntos párrafos dignos de una exnovia loca con un final muy lógico en el que me pedía que no contestase. Algo así como “toma, lee como me he desahogado delirando todo esto, cabréate por mi absurdez y luego métetelo por donde te quepa y no respondas”. A estas alturas de la noche yo ya no sabía ni en quién cagarme, así que me cené mi brownie, medio solventamos algo para que yo pudiera cerrar mi ventana a la entrada masiva de italianos al hogar y me fui a dormir. Pero estaba aún tan cabreada con el j***** jueves que no lo conseguía.
En esto que me
dieron las 2, y escuché que llegó a casa Víctor, un español con
el que ya tuve problemas hace dos meses porque un día se le debió escapar la
única neurona que poseía y no volvió. Realmente no pasó absolutamente nada la
otra vez entre él y yo, pero es un chaval que ya he comprobado que vive una
realidad paralela, por lo que a saber qué fue lo que le molestó; pero ya
discutimos en su día y ahora ni nos hablábamos, ni molestábamos, simplemente
llevábamos una buena y cortés convivencia, “hola”, “adiós” y algún intercambio
corto.
En esto que estaba yo en mi cuarto y escuché a Víctor moverse por el pasillo, acercarse a mi puerta para tantear y, tras suponer que yo estaba dormida, encerrarse en la cocina a insultar a alguien a voz en grito.
Estuve media hora escuchándole maldecir por todo y, de vez en cuando, gritar algún “gorda de mierda” al viento. Incluso Cristina bajó desde el tercer piso a ver qué estaba gritando el chaval y, yo desde mi habitación y ella desde las escaleras, estuvimos un rato escuchando, tratando de averiguar quién era la pobre"gorda" a la que llevaba media hora llenando de mierda, hasta que Cristina se cansó de esperar y entró. Entonces, Víctor le preguntó quién había roto la puerta (a pesar de que yo llevaba un rato escuchando a Giulio explicarle cómo había sido), porque “como la gorda de mierda le había enviado un mensaje para avisarle de que estaba rota, había deducido que la había roto ella”. La cuestión es que debió leer mal el remitente del mensaje, porque se lo había enviado yo. Así que ya sin lugar a dudas, entré en la cocina a preguntarle si entonces la “gorda de mierda” su puta madre o yo,(que no me terminaba de quedar claro) a lo que se quedó blanco (enserio, deberíais haber visto su cara blanca transparente) y empezó a decir que él no estaba hablando conmigo (cierto, sólo de mi), que me fuera a dormir (cosa que yo estaba intentando hacer mientras él gritaba como un energúmeno), que pasara de él, blablabla y no sé qué estupideces más.. y yo ya cabreada nivel charmander le dije que ya estaba pasando de él en la medida en que él me lo permitía, yo estaba haciendo mi vida sin ningún problema con él ni con nadie (es más, le había enviado un mensaje para avisarle de lo de la puerta, sin tener por qué), y que no iba a aguantar que ningún idiota se pusiera a gritarme nada en la puerta de mi habitación a las 3 de la mañana sólo porque se le iba la olla, que superara ya lo que fuera que le pasara conmigo (que viene siendo que me intentó tirar los trastos desde que llegué aquí), que yo no iba a su puerta a gritarle que es un “enano, calvo y retrasado de mierda” a pesar de que eso sí que es verdad, y que respetara un poco a los que trabajábamos al día siguiente.
Dicho esto me fui de la cocina, con todo el cuerpo temblando de rabia, y según cerré la puerta tras de mi le escuché decir como coletilla final, aunque bastante más bajito: “anda ya! la retrasada mental esta, gorda de mierda”. Y ahí fue cuando el jueves, oficialmente, me superó. Evolucioné en charizard, me di la vuelta, dejé el móvil en la mesa y fui directa a partirle la cara, pero no le di de lleno porque OBVIAMENTE me vio venir (él y todos los presentes; Giulio y un australiano nuevo jovencito sentados en la mesa, y Cris) y se medio escondió detrás de Cristina salvando su cara. Pero al menos llegué a atinarle unos cuantos puñetazos en la cabeza y a retorcerle los “huevos” (y los llamo "huevos" por humanidad, porque eso eran mas bien pasas de uva); vamos, a lo que pillé. No me siento orgullosa de contar esto, es más, me hace sentir bastante choni decir que a mi edad tuve que pegar a un tío de 30 años porque se estaba comportando como uno de quince, pero no me dejó otra opción, el diálogo ya había fracasado en repetidas ocasiones. Después de eso me fui a dormir mis 3 horas restantes como pude, aún temblando de rabia pero muchísimo más en paz.
En esto que estaba yo en mi cuarto y escuché a Víctor moverse por el pasillo, acercarse a mi puerta para tantear y, tras suponer que yo estaba dormida, encerrarse en la cocina a insultar a alguien a voz en grito.
Estuve media hora escuchándole maldecir por todo y, de vez en cuando, gritar algún “gorda de mierda” al viento. Incluso Cristina bajó desde el tercer piso a ver qué estaba gritando el chaval y, yo desde mi habitación y ella desde las escaleras, estuvimos un rato escuchando, tratando de averiguar quién era la pobre"gorda" a la que llevaba media hora llenando de mierda, hasta que Cristina se cansó de esperar y entró. Entonces, Víctor le preguntó quién había roto la puerta (a pesar de que yo llevaba un rato escuchando a Giulio explicarle cómo había sido), porque “como la gorda de mierda le había enviado un mensaje para avisarle de que estaba rota, había deducido que la había roto ella”. La cuestión es que debió leer mal el remitente del mensaje, porque se lo había enviado yo. Así que ya sin lugar a dudas, entré en la cocina a preguntarle si entonces la “gorda de mierda” su puta madre o yo,(que no me terminaba de quedar claro) a lo que se quedó blanco (enserio, deberíais haber visto su cara blanca transparente) y empezó a decir que él no estaba hablando conmigo (cierto, sólo de mi), que me fuera a dormir (cosa que yo estaba intentando hacer mientras él gritaba como un energúmeno), que pasara de él, blablabla y no sé qué estupideces más.. y yo ya cabreada nivel charmander le dije que ya estaba pasando de él en la medida en que él me lo permitía, yo estaba haciendo mi vida sin ningún problema con él ni con nadie (es más, le había enviado un mensaje para avisarle de lo de la puerta, sin tener por qué), y que no iba a aguantar que ningún idiota se pusiera a gritarme nada en la puerta de mi habitación a las 3 de la mañana sólo porque se le iba la olla, que superara ya lo que fuera que le pasara conmigo (que viene siendo que me intentó tirar los trastos desde que llegué aquí), que yo no iba a su puerta a gritarle que es un “enano, calvo y retrasado de mierda” a pesar de que eso sí que es verdad, y que respetara un poco a los que trabajábamos al día siguiente.
Dicho esto me fui de la cocina, con todo el cuerpo temblando de rabia, y según cerré la puerta tras de mi le escuché decir como coletilla final, aunque bastante más bajito: “anda ya! la retrasada mental esta, gorda de mierda”. Y ahí fue cuando el jueves, oficialmente, me superó. Evolucioné en charizard, me di la vuelta, dejé el móvil en la mesa y fui directa a partirle la cara, pero no le di de lleno porque OBVIAMENTE me vio venir (él y todos los presentes; Giulio y un australiano nuevo jovencito sentados en la mesa, y Cris) y se medio escondió detrás de Cristina salvando su cara. Pero al menos llegué a atinarle unos cuantos puñetazos en la cabeza y a retorcerle los “huevos” (y los llamo "huevos" por humanidad, porque eso eran mas bien pasas de uva); vamos, a lo que pillé. No me siento orgullosa de contar esto, es más, me hace sentir bastante choni decir que a mi edad tuve que pegar a un tío de 30 años porque se estaba comportando como uno de quince, pero no me dejó otra opción, el diálogo ya había fracasado en repetidas ocasiones. Después de eso me fui a dormir mis 3 horas restantes como pude, aún temblando de rabia pero muchísimo más en paz.
Una hora después
apareció mi compañero de habitación (Otro italiano- ruso) aporreando la puerta y
mi ventana. Después de indicarle como entrar, recorrió todo el camino
gritando, maldiciendo y pateando todo a su paso, hasta llegar a mi habitación,
donde encendió la luz, se puso a gritar que quién coño había roto la puerta, y
le lancé el grito y la mirada más asesinas del mundo (por esto de que eran
las 4 de la mañana y mi noche había sido suficientemente larga ya) y debió de pillar rápidamente que o callaba o moría, porque calló.
Y, nada más y
nada menos, así es como terminó “El Día del Imbécil”; principalmente protagonizado por Víctor y con El Conductor del 6 y Daniil (mi compi de habita) como coprotagonistas adjuntos.
El viernes, Cristina
y Carlos, “mis papis adoptivos”, se descojonaban y me aplaudían por haber sido
la única persona en dos años que ha tenido el valor de plantarle cara a Víctor,
cosa que me deja alucinada porque es un idiota de campeonato que ya ha tenido
problemas con un montón de las personas (si no todas) que han vivido y/o viven
aquí. Así que no entiendo cómo realmente han podido tardar tanto en darle la ostia que se merecía. La cosa es que ahora me llaman Lee Chan (cruce entre Bruce Lee y Jackie Chan) jajaja.
Yo pasé un día bastante abatida entre que no había dormido nada y que estaba desanimada por toda la movida, pensando cuán horrible iba a ser la convivencia ahora, que encima vamos a pasar las navidades juntos, etc, etc..
Yo pasé un día bastante abatida entre que no había dormido nada y que estaba desanimada por toda la movida, pensando cuán horrible iba a ser la convivencia ahora, que encima vamos a pasar las navidades juntos, etc, etc..
Pero siempre hay que recordar que la
buena noticia es que un mal día, como todos, sólo dura 24hs, así que mi gran sonrisa llegó
el viernes en forma de sms cuando terminé de currar:
una disculpa de Víctor. Jajajaja. Triste pero muy cierto, por lo visto hice bien en reaccionar así. Quiero dejar constancia de que NO SOY UNA CHONI, de hecho odio la gente que resuelve las cosas con violencia, y que esta es la primera vez en mi vida que le suelto una ostia a alguien que no lo haya hecho antes hacia mi (exceptuando a mi hermana cuando éramos chicas, pero eso no cuenta) y ha sido la primera y mejor ostia (en referencia a utilidad) pegada de mi vida.
Así que bueno, ya sabéis, si tenéis cualquier problemilla por ahí, just let me know, que por un módico precio Lee Chan pone las cosas en su sitio y rompe las caras que hagan faltan ( y si va bien el negocio, quién sabe, ¡¡lo mismo puedo dejar de vender sándwiches!! ) jajaja
una disculpa de Víctor. Jajajaja. Triste pero muy cierto, por lo visto hice bien en reaccionar así. Quiero dejar constancia de que NO SOY UNA CHONI, de hecho odio la gente que resuelve las cosas con violencia, y que esta es la primera vez en mi vida que le suelto una ostia a alguien que no lo haya hecho antes hacia mi (exceptuando a mi hermana cuando éramos chicas, pero eso no cuenta) y ha sido la primera y mejor ostia (en referencia a utilidad) pegada de mi vida.
Así que bueno, ya sabéis, si tenéis cualquier problemilla por ahí, just let me know, que por un módico precio Lee Chan pone las cosas en su sitio y rompe las caras que hagan faltan ( y si va bien el negocio, quién sabe, ¡¡lo mismo puedo dejar de vender sándwiches!! ) jajaja
Así pues,
queridos y queridas, se avecinan lo que parecen unas espléndidas y pacíficas
navidades J, lo estoy deseando ¡! A ver si es verdad
;)


Como siempre he dicho... lo que no te pase a ti no le pasa a nadie. Me declaré adicta a tus historias hace ya muchos años, así que es un placer para mí que te hayas iniciado en esta aventura de relatos escritos. Por supuesto, orgullosa de haberte animado. Es maravilloso escuchar todo lo que te pasa, y ahora también poder leerlo.
ResponderEliminarEnhorabuena y mantente no abandones (que conste que no te vamos a dejar). Prometo sacar la crítica perfeccionista que llevo dentro para aconsejarte en todo lo que pueda, y sacar el máximo partido, y además corregir las faltas que pudieses tener (ya sabes, esto va de profesión...)
Gracias por hacernos reír y por compartir tu alocada vida, llámate psicoloca...
I am looking forward to reading you again,
love,
Miau
Me matais tu y tu monstruacion jajajajaja muchisimas gracias por darnos con cada historia un pedacito de ti. se agradece especialmente ahora q te echamos tantisimo de menos. Esperare ansioso un nuevo relato de la maravillosa e increible Lee Chan jajaja Eres j********** genial. Besos y abrazos desde el culo del mundo.
ResponderEliminarlove u gajito. ;)
jajajajaja chicos me encantáis de verdad, muchísimas gracias! sois vosotros los que hacéis que saque la constancia siempre para echarle sus horas a cada post (que son al menos 3hs por entrada, que se dice pronto, jajajja) porque sé que os encanta sentirme cerquita y a mi me encanta que viváis conmigo mi día a día. mil gracias por el apoyo y vuestra constancia al leerme y.. allá que seguimos, que esto es sólo el principio! ;) muakiii!
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