sábado, 6 de diciembre de 2014

Jodido Jueves: Lee Chan (parte II)



Al llegar a mi casa, ya a las 9 y pico de la noche, entré, me crucé con Giulio (un italiano de mi casa con el que me llevo muy bien, del que ya os hablaré) que se iba al gym, y yo me fui a duchar. Cuando volví de mi ducha, mientras ordenaba un poco mi habitación, escuché a Alex (otro italiano de mi casa que está un poco para allá y se monta unos monólogos dignos de ver) luchando con la puerta. Fui a intentar abrir desde dentro y resultó que no había manera, así que primero Alex y, media hora después Giulio, tuvieron que entrar por mi ventana. 

Yo sólo quería irme a dormir, así que decidí fumarme un cigarrito feliz para intentar relajar los ánimos de este jueves que estaba siendo tan cruel conmigo, y pensar si se me ocurría alguna forma de irme a trabajar a la mañana siguiente, como alternativa a tener que trepar por mi ventana a las siete de la mañana. En lo que me fumaba mi relajapiti pillé el móvil y CUÁN FUE MI DICHA Y ALEGRÍA al comprobar que Francesco (sí, OTRO italiano. Son una plaga), un compañero de mi trabajo con el que tuve “algo” que no pasó de unos cuantos besitos y demasiadas confesiones durante un par de semanas, se había inspirado y me había escrito quichiciéntos párrafos dignos de una exnovia loca con un final muy lógico en el que me pedía que no contestase. Algo así como “toma, lee como me he desahogado delirando todo esto, cabréate por mi absurdez y luego métetelo por donde te quepa y no respondas”. A estas alturas de la noche yo ya no sabía ni en quién cagarme, así que me cené mi brownie, medio solventamos algo para que yo pudiera cerrar mi ventana a la entrada masiva de italianos al hogar y me fui a dormir. Pero estaba aún tan cabreada con el j***** jueves que no lo conseguía.

En esto que me dieron las 2, y escuché que llegó a casa Víctor, un español con el que ya tuve problemas hace dos meses porque un día se le debió escapar la única neurona que poseía y no volvió. Realmente no pasó absolutamente nada la otra vez entre él y yo, pero es un chaval que ya he comprobado que vive una realidad paralela, por lo que a saber qué fue lo que le molestó; pero ya discutimos en su día y ahora ni nos hablábamos, ni molestábamos, simplemente llevábamos una buena y cortés convivencia, “hola”, “adiós” y algún intercambio corto. 
En esto que estaba yo en mi cuarto y escuché a Víctor moverse por el pasillo, acercarse a mi puerta para tantear y, tras suponer que yo estaba dormida, encerrarse en la cocina a insultar a alguien a voz en grito.
Estuve media hora escuchándole maldecir por todo y, de vez en cuando, gritar algún “gorda de mierda” al viento. Incluso Cristina bajó desde el tercer piso a ver qué estaba gritando el chaval y, yo desde mi habitación y ella desde las escaleras, estuvimos un rato escuchando, tratando de averiguar quién era la pobre"gorda" a la que llevaba media hora llenando de mierda, hasta que Cristina se cansó de esperar y entró. Entonces, Víctor le preguntó quién había roto la puerta (a pesar de que yo llevaba un rato escuchando a Giulio explicarle cómo había sido), porque “como la gorda de mierda le había enviado un mensaje para avisarle de que estaba rota, había deducido que la había roto ella”. La cuestión es que debió leer mal el remitente del mensaje, porque se lo había enviado yo. Así que ya sin lugar a dudas, entré en la cocina a preguntarle si entonces la “gorda de mierda” su puta madre o yo,(que no me terminaba de quedar claro) a lo que se quedó blanco (enserio, deberíais haber visto su cara blanca transparente) y empezó a decir que él no estaba hablando conmigo (cierto, sólo de mi), que me fuera a dormir (cosa que yo estaba intentando hacer mientras él gritaba como un energúmeno), que pasara de él, blablabla y no sé qué estupideces más.. y yo ya cabreada nivel charmander le dije que ya estaba pasando de él en la medida en que él me lo permitía, yo estaba haciendo mi vida sin ningún problema con él ni con nadie (es más, le había enviado un mensaje para avisarle de lo de la puerta, sin tener por qué), y que no iba a aguantar que ningún idiota se pusiera a gritarme nada en la puerta de mi habitación a las 3 de la mañana sólo porque se le iba la olla, que superara ya lo que fuera que le pasara conmigo (que viene siendo que me intentó tirar los trastos desde que llegué aquí), que yo no iba a su puerta a gritarle que es un “enano, calvo y retrasado de mierda” a pesar de que eso que es verdad, y que respetara un poco a los que trabajábamos al día siguiente.

Dicho esto me fui de la cocina, con todo el cuerpo temblando de rabia, y según cerré la puerta tras de mi le escuché decir como coletilla final, aunque bastante más bajito: “anda ya! la retrasada mental esta, gorda de mierda”. Y ahí fue cuando el jueves, oficialmente, me superó. Evolucioné en charizard, me di la vuelta, dejé el móvil en la mesa y fui directa a partirle la cara, pero no le di de lleno porque OBVIAMENTE me vio venir (él y todos los presentes; Giulio y un australiano nuevo jovencito sentados en la mesa, y Cris) y se medio escondió detrás de Cristina salvando su cara. Pero al menos llegué a atinarle unos cuantos puñetazos en la cabeza y a retorcerle los “huevos” (y los llamo "huevos" por humanidad, porque eso eran mas bien pasas de uva); vamos, a lo que pillé. No me siento orgullosa de contar esto, es más, me hace sentir bastante choni decir que a mi edad tuve que pegar a un tío de 30 años porque se estaba comportando como uno de quince, pero no me dejó otra opción, el diálogo ya había fracasado en repetidas ocasiones. Después de eso me fui a dormir mis 3 horas restantes como pude, aún temblando de rabia pero muchísimo más en paz.

Una hora después apareció mi compañero de habitación (Otro italiano- ruso) aporreando la puerta y mi ventana. Después de indicarle como entrar, recorrió todo el camino gritando, maldiciendo y pateando todo a su paso, hasta llegar a mi habitación, donde encendió la luz, se puso a gritar que quién coño había roto la puerta, y le lancé el grito y la mirada más asesinas del mundo (por esto de que eran las 4 de la mañana y mi noche había sido suficientemente larga ya) y debió de pillar rápidamente que o callaba o moría, porque calló. 

Y, nada más y nada menos, así es como terminó “El Día del Imbécil”; principalmente protagonizado por Víctor y con El Conductor del 6 y Daniil (mi compi de habita) como coprotagonistas adjuntos.

El viernes, Cristina y Carlos, “mis papis adoptivos”, se descojonaban y me aplaudían por haber sido la única persona en dos años que ha tenido el valor de plantarle cara a Víctor, cosa que me deja alucinada porque es un idiota de campeonato que ya ha tenido problemas con un montón de las personas (si no todas) que han vivido y/o viven aquí. Así que no entiendo cómo realmente han podido tardar tanto en darle la ostia que se merecía. La cosa es que ahora me llaman Lee Chan (cruce entre Bruce Lee y Jackie Chan) jajaja. 

Yo pasé un día bastante abatida entre que no había dormido nada y que estaba desanimada por toda la movida, pensando cuán horrible iba a ser la convivencia ahora, que encima vamos a pasar las navidades juntos, etc, etc..

Pero siempre hay que recordar que la buena noticia es que un mal día, como todos, sólo dura 24hs, así que mi gran sonrisa llegó el viernes en forma de sms cuando terminé de currar: 







una disculpa de Víctor. Jajajaja. Triste pero muy cierto, por lo visto hice bien en reaccionar así. Quiero dejar constancia de que NO SOY UNA CHONI, de hecho odio la gente que resuelve las cosas con violencia,  y que esta es la primera vez en mi vida que le suelto una ostia a alguien que no lo haya hecho antes hacia mi (exceptuando a mi hermana cuando éramos chicas, pero eso no cuenta) y ha sido la primera y mejor ostia (en referencia a utilidad) pegada de mi vida.

Así que bueno, ya sabéis, si tenéis cualquier problemilla por ahí, just let me know, que por un módico precio Lee Chan pone las cosas en su sitio y rompe las caras que hagan faltan ( y si va bien el negocio, quién sabe, ¡¡lo mismo puedo dejar de vender sándwiches!! ) jajaja 


Así pues, queridos y queridas, se avecinan lo que parecen unas espléndidas y pacíficas navidades J, lo estoy deseando ¡! A ver si es verdad ;)  

Jodido Jueves: El comienzo (parte I)

Antes de nada, quería agradeceros a todos el apoyo que he recibido de vuestro lado, los ánimos con el blog y las muchas ganas de leerlo que me habéis demostrado, que me dan a mi las ganas de seguir escribiendo.  Y deciros también que los comentarios siempre hacen una ilusión tremenda, y que agradezco mucho que los pongáis en anónimo para ayudar a mantener la intención de anonimato, pero ponedme alguna pistita para que sepa quienes sois y poderos contestar! E iros animando a comentar; aquí va el segundo post. 

¡Menuda-semana! Señor.

En principio quería que mi siguiente post fuera en referencia a orientaros un poco sobre cómo fueron mis primeros pinitos en Londres (y mis ligues, por supuesto, que siempre son mi manera de dejar rastro). Peeero es que cuanto más me atrase, más cosas van pasando, y, sinceramente, creo que este jueves merece ser pasado a la posteridad como "El Día del Imbécil". Y las demás historias.. ya irán saliendo ;)

Os voy a contar por qué nunca se debe cabrear a una mujer con la regla. 

Resulta que mi jueves estaba yendo de puta madre; tuve una mañana de ventas super buena y con muchísima energía, la argentina REPELENTE de mi curro no nos honraba con su presencia aquel espléndido día y, después del trabajo, me dirigí a mi habitual cafetería en la que estudio unas horitas antes de volver a casa.

Este café al que voy tiene su pequeña historia en realidad: Lo descubrí hace un par de meses, cuando vino mi familia un finde a verme, y fuimos allí a tomar un café en un sitio típico, mientras les enseñaba Londres. Recuerdo que entramos mi hermano y yo a pedir y él empezó a hablar en Español con esa sensación de inmunidad que tienen aquí los españoles como trastorno común, el “Bah, si aquí nadie me entiende”. Y algo estaba comentando cuando le dije “Ten cuidado, que aquí hay mucha gente española” y el barista que estaba haciendo los cafés de espaldas a nosotros, nos miró, se rió y nos dijo “hola” jajaja. Situación típica londinense #33.
En esto que hace un par de semanas me topé accidentalmente con un calendario y me di cuenta de que los exámenes están a la vuelta de la esquina y de que el tiempo que tengo no sería suficiente para todo lo que tengo que estudiar ni aunque lo duplicase, así que decidí que tenía que ponerme MUY seriamente, y estuve valorando las posibilidades:
-          1) Ir a casa directa y estudiar lo que pudiera en la cocina (porque en la habitación no tengo mesa ni nada) hasta que llegara la gente a cenar. INCONVENIENTES: para cuando llego a mi casa son, por lo menos, las 5. Entre que me pongo, cojo algo de merienda, empiezo, un cigarrito, etc.. pierdo media hora. Y a las 8 Cristina entra por la puerta y la paz sale por ella, y se ponen toda la familia a cenar. Por lo tanto, tiempo dedicado al estudio: 2 hs y media. Cundidas realmente... hora y media

-          2) Ir a una biblioteca después del trabajo. INCONVENIENTES: Primero, que cierran a las 7 de la tarde y, Segundo, que si no me estoy tomando un café mientras estudio, después de toda la mañana currando, caigo roque. Por lo tanto… inviable.


--          3) Encontrar algún café a menos de diez minutos del trabajo, y estudiar allí hasta las 8 e irme a casa para cenar, ducharme y dormir. Sin duda la más viable. INCONVENIENTES: los 6 pounds en cafés que me cuesta la tarde estudiada. INNUMERABLES VENTAJAS: Primero, que está en el lugar en que cambio de autobús para volver a casa desde el trabajo; segundo, que hacen unos cafés alucinantes (foto de testigo); y tercero, que desde que volví allí estaba el chico español, y ha resultado ser muy majete. El chaval tampoco es nada del otro mundo: alrededor de los 30, cuerpo estándar, cara de buen tío, barbita sexy, acento malagueño y, cuando lleva el traje con su americana azul.. he de confesar que se me caen las braguitas al suelo. Notese que los últimos tres puntos son MUY sexys, pero no puedo decir que se me caiga la baba ni nada por el estilo, simplemente me acerqué a hablar con él porque me encanta conocer gente y charlotear.. y no estudiar. (Y bueno, vale, que el chico no está mal) Pero tampoco habíamos hablado mucho hasta este jueves, que nos fumamos un cigarrito y hablamos algo más . El viernes yo estaba super cansada y fui al café para echarle un par de horitas al estudio antes de salir, pero me encontré a Fran, así se llama, en la entrada (normalmente a lo que yo llego él se va) y al final nos quedamos las dos horas de cháchara; antes de irse me sacó un café con su descuento del 40% y me dijo de ir algún día al cine, que le sale gratis, porque la cafetería es parte del cine y también trabaja allí (y de ahí sale ese maravilloso traje con americana azul que os comentaba que le arrancaría a mordiscos. Problemillas de los trajes). No digáis nada.. yo también noto como se va encaminando esta historia. Todo aquel que me conoce, sabe que yo cuando estudio, tiendo a ligar. Bueno vale, en realidad siempre tiendo a ligar en cualquier contexto, pero en las bibliotecas tengo un peligro tremendo; casi siempre acabo una época de exámenes con su correspondiente historia masculina.



Bueno no me enrollo más, jueves.
Pues al salir del café me fui a esperar al autobús, tras 10 minutos (que sufrí como 20) esperando bajo la lluvia al fin divisé que ya venía y pude presenciar cómo el HIJO DE LA GRAN PUTA se acercaba y paraba en la parada justo anterior, en vez de esperar porque tenía autobuses delante ocupando la suya, abría (obviamente nadie entraba porque la gente lo espera en SU parada), cerraba, y adelantaba a todos los autobuses que había, pasando por delante de su parada y de mi cara de retrasada gritando maldiciones alcarreñas. CABRÓN. No pueden describirse la rabia y la impotencia que te invaden en ese momento, cuando sabes que te toca esperar al menos otros quince p**** minutos con todo el p*** frío londinense, para subirte a un p*** bus que te lleve durante, al menos una p*** hora con todo el tráfico del centro, hasta tu casa y que todo eso podría haber durado mucho menos si al c***** hijo de p*** del conductor le hubiera apetecido hacer su trabajo y te hubiera recogido en su parada. Sumemos al cabreo que era la maldita cuarta vez que me lo hacía (la tercera en estas 2 semanas) y mi pacífica monstruación. Porque sí, yo no menstrúo, yo monstrúo.


sábado, 29 de noviembre de 2014

Toma de contacto. Bienvenidos a mi locura personal :)

¿Sabéis esa amiga, un tanto neurótica, que suele llamar la atención allá a dónde va, ya sea por ir diciendo lo que piensa (normalmente en momentos muy inoportunos y con caóticos resultados)?, ¿o por su risa escandalosa y esos genuinos anuncios, a los cuatro vientos, cuando está deprimida por MALFOLLADA?, ¿o que parece tener un imán para los sucesos paranormales y la gente extraña, y suele acabar metida en historias que parecen bromas de cámara oculta, de las que reírte durante largas horas (una vez que ha salido airosa de ellas)? 

Pues dicen las malas lenguas… que esa amiga podría ser yo.
Aunque he de decir que todos quienes me rodean ayudan mucho, eh! Creo que no tengo ni un amigo normal, y tengo muchos. Pero eso ya lo iréis comprobando por vuestra propia mano.

Bien, las presentaciones siempre me han parecido un tanto tensas: sólo hay una oportunidad para la primera gran impresión. (Al menos, me consuela que no es una presentación a mis suegros) (Pensándolo bien.. ¡¡Más me consuela que no tengo suegros!!) Lo que decía, que mucha presión. Es un poco como cuando, después de discutir con alguien, llegas a casa y se te empiezan a ocurrir tooooodas las cosas que podrías haber dicho en ese momento, que te habrían hecho ganar la discusión (en la que, si eres mujer, SEEEEGURO que llevabas la razón, tú tranquila) y, sin embargo, te quedaste en silencio, con cara de imbécil, sin encontrar las palabras adecuadas. Pues, por eso, sé que no importa cuantas veces relea y reescriba esta entrada, que al final la publicaré, y una vez hecha, aparecerán en mi cabeza miles de frases fabulosas que podría haber dicho (en lugar de la cara de imbécil), burlándose de mi.

Así que, para quitarle hierro al asunto, me he puesto un buen cubata de ron-cola (ni cervecita, ni mariconadas), media bolsa de Doritos (que, GRACIAS A DIOS, aquí también existen), un bol de queso fundido (una gran receta, probadla), un paño para limpiarme entre Dorito con queso (quesocondorito, seamos honesos) y teclado; y todo el sábado noche por delante, para conseguir lanzarme de una vez y abrir el blog.

En principio, voy a intentar mantener mi identidad en anonimato, por posibles expansiones de información a la gente no deseada, ya sean súpercotillas y viejasdelvisillo o personas que podrían resultar irreversiblemente dañadas por la versión adulta de mi vida actual; mi ex, mi madre y ese alumno que me ve como la súper profe que nibebenifumanifolla. Aunque conociéndome, temo que acabe desvelándoos hasta mi talla de sujetador. ASÍ PUES: "Todo contenido que se asemeje mínimamente a la realidad de alguien que creéis conocer pero que, que vosotros sepáis, no tiene un blog, es PURA CASUALIDAD Y NO, NO SOY YO." (De verdad que no, mamá).

Para empezar, me parece indispensable aclarar que no sufro de ningún trastorno mental demasiado grave; levemente, es probable que de todos ellos. Soy una estudiante enamorada de la Psicología, que ha vivido toda su vida en España, hasta hace casi cuatro meses, en que, a causa del gran momento económico de mi país (Sí, he dicho mi país; y sé que a mis amigos les hará mucha gracia leerlo, ya que siempre insisto en que yo NO soy española, y ellos en que sí), me atreví a probar suerte (y buscar un trabajo que sustente mi peligroso afán por coleccionar pintauñas) durante un año, en la loca ciudad de Londres.

Por lo tanto, recientemente INDEPENDIZADA (música gloriosa de fondo), y viendo la de cosas curiosas que me han pasado en estos casi 4 meses, he decidido hacer caso a esas personas que llevo años escuchando decir que debería escribir un blog, que lo que me pasa a mi no le pasa a nadie, etc… y hasta al imbécil de mi amigo "lechuza" que sólo me escribe para que le cuente qué nuevas cosas me han pasado y echarse unas risas a mi costa. (Así está el patio..)

Yo, para ser sincera, no creo que lo que me pase a mi no le pase a nadie, pero sí es verdad que mi Karma y mi Ley de Murphy actúan bastante por encima de lo que lo hacen en la media de la población, y que, tal vez, tengo una gracia particular para contarlo (por eso de que normalmente me falla el filtro entre lo que pienso y lo que digo).

Solo pediros que, por favor, tampoco pongáis enormes expectativas en este blog, porque de él no va a salir ninguna historia digna de “La gran pantalla”, sino no estaría yo aquí repartiendo sándwiches en bici para pagarme el alquiler, y estaría escribiendo guiones y brindando con Champagne los fines de semana, y no con calimotxo (cuando el sueldo me lo permite, que aquí el vino es caro de cojones!).


Simplemente esto me parece una gran idea de poder seguir manteniendo informada a esa gente que tengo lejos, sobre mis andaduras por las calles londinenses; y todo el apoyo que he recibido de mis amigos al comentarles la idea, ha hecho que no me lo piense más (así que quejas y reclamaciones a ellos, que me hacen venirme arriba!). Lo único que sí os puedo prometer es que seré 100% espontánea, como siempre. Y eso suele valer para arrancar unas cuantas carcajadas. O unos cuantos ADV´s (AscoDeVida* para quien no lo conozca, es muy recomendable leer unos cuantos cuando sientes que tu día es una mierda; descubrirás que siempre hay gente peor, y que en realidad te lo mereces por estar riéndote de la desgracia ajena. Pero no podrás evitarlo jajaja) 

Así pues, bienvenidos a la vida de un proyecto loco de psicóloga recién independizada (actualmente un poco ebria, por ese ron-cola que os contaba al principio, para no se qué del hierro...); ¡Veamos qué tal se nos da! ;)