(Post correspondiente al 14 de febrero)
Hooola de nuevo!
He decidido que otro post, MAS QUE DIGNO DE PUBLICACIÓN es la mala suerte que llevo teniendo desde el jueves pasado. Estoy cumpliendo todos los pronósticos de Murphy, incluso los no publicados. Pero para que no se me acuse de quejica, juzgad vosotros mismos:
Primero, supongo que debería poneros un poco en antecedentes. Quizá debería hablaros de aquel día en que Giulio (el italiano del que ya os he hablado antes, uno de los chicos de mi casa y mi mejor amigo aquí) y yo nos quedamos dormidos en mi cama (mi super cama de matrimonio, mi gran amor). Quizá debería contaros que me encanta dormir acompañada de un hombre y despertar entre sus brazos, incluso aunque no haya habido sexo (lo se, no conocíais esta faceta romántica mía) y que por eso le invite la noche siguiente a volver a dormir.
Quizá sería apropiado contar que tras meterle por segunda noche consecutiva en mi cama, obviamente, terminamos liados, aún que no llegamos a más porque decidimos que preferíamos seguir siendo solo amigos, ya que nos queremos un montón y no queremos que nada estropee esta amistad. TAL VEZ, debería nombrar la de noches que dormimos juntos a partir de eso. Como amigos, claro.
Así pues, mi magnifica racha de mala suerte comenzó el jueves, desde el momento en que abrí el ojo. La noche anterior, Giulio decidió que era un día perfecto para empezar a poder conciliar el sueño sin fumar hierba, después de 6 años haciéndolo, así pues, había estado dando vueltas hasta las tantas por lo que no habíamos dormido mas de 4hs. Cuatro horas pueden parecer suficientes para alguna gente, pero cuando tu trabajo consiste en pasar toda la mañana en una bicicleta cargada hasta el culo de comida y frascos de sopa, vendiendo a la gente, sonriendo y siendo amable y procurando no ser atropellada por ningún loco londinense al volante, 4hs NO son suficientes. Así pues, Giulio me tiró de la cama por la mañana y me fui al trabajo, al cual tardo en llegar entre 40 y 50 min en autobús (2 autobuses, primero 35 min y luego 10min, aprox) por lo que aproveché para dormir un poco, con mis alarmas puestas en el movil perfectamente calculadas, y con fe ciega en mi superpoder de despertar siempre en mi parada. Mi superpoder funcionó perfectamente en el primer autobús, ya que abrí el ojo en Trafalgar Square justo a tiempo para saltar del bus. Pero tenía tanto sueño que apagué mi superpoder al subir al segundo autobús y me dormí unos 20 minutos, terminando a tomar por culo de mi trabajo. Así que entre que ya iba justita de tiempo y que me pasé un pueblo y tuve que deshacer el camino andando, llegué media hora tarde al trabajo. Aun así habría podido salir solo unos diez minutos tarde si todo hubiera ido normal, pero justo ese día pasó lo que nunca antes había pasado: el ordenador del trabajo se había vuelto loco y todos teníamos diferente comida a la que se suponía que debíamos, por lo que tuve comprobar y corregir toda mi orden, y salir media hora tarde. Antes de salir le dije a mi jefa que me había olvidado la camiseta del uniforme en casa por lo que llevaría la chaqueta durante toda la mañana (mentira cochina, porque cuando llegas a una parada, después de pedalear todo el camino a tope, está una que se muere de calor).
Llegue a mi primera parada, me quité la chaqueta, y apareció mi jefa (OLEEEEE) a decirme que mi amiga y compañera de habitación (que también trabaja con nosotros por mi) había tenido un accidente y estaba camino del hospital, pero que no me preocupara. Claro, ¡lo mas normal! ¡¿Quién iba a preocuparse por algo así?! Así que entre sueño, redbulls, ganas de morir y una preocupación de tres pares de c***narices, pasé la mañana.
Al llegar de vuelta de mi ronda, me puse a hacer el otro trabajillo que tengo allí (recoger la comida sobrante de todas las rondas) y al rato apareció mi amiga la accidentada, con apenas unos rasguños, gracias a **?. Cuando nos contó la historia de cómo había sido el accidente, me alegré muchísiimo de no haberla sabido hasta el momento; resulta que un camión 'grua' (estos que llevan muchos coches) le había ido invadiendo poco a poco el carril, hasta que estuvo a sólo unos pocos centímetros de ella, quien se acojonó y frenó, saliendo disparada de la bici contra el asfalto; cosa que le salvó la vida. La bici fue succionada por el propio aire que generan las ruedas de semejante armatoste de vehículo, enganchándose en estas durante varias calles mas adelante. Así que podemos decir que está viva de milagro.
Después de todo, la jefa nos pago un taxi y nos vinimos a casa con otro chico que nos acompaño, Rafa, muy amigo mio, y que estaba bastante pillado de Sol, quien se estaba ahorrando el detalle de contarle que era lesbiana (aún que tras ese día, mientras le acompañaba al metro, me empezó a insinuar que lo sospechaba y yo se lo confirmé, porque, aunque se que no me correspondiera a mi hacerlo, no soporto ver a un amigo mio, y encima tan buen niño como es él, haciendo el calzonazos de esa manera). Rafa se porto super bien y nos hizo la cena, y hasta un masaje a cada una (es fisio, que nadie piense en sexo). A todo esto, yo no lograba estudiar entre el agotamiento físico y psicológico, el aglomerado de sensaciones residuales de todo el día, y un mal presentimiento. Resulta que mi perrito estaba muy enfermo de Lismaniosis. acababan de descubrírselo hacía un par de semanas y estaba reaccionando fatal a todos los tratamientos. Así que llamé a casa a preguntar cómo estaba, y el novio de mi madre respondió al teléfono e intentó mentirme diciéndome que aún seguía ingresado y que al día siguiente sabrían algo más concreto, pero yo tenia mi mal presentimiento muy claro así que seguí insistiendo para que me confesara lo que ya sabía: esa misma tarde Rasca se había ido..
Obviamente eso termino de hacerme polvo así que me leí unas hojitas más y le pedí a Giulio que volviera a dormir conmigo. Con todos mis precedentes observáis que magnifica víspera de examen estaba teniendo. El viernes a las 9 de la mañana tenia que presentarme al examen de la única maldita asignatura que me había podido preparar este cuatrimestre.
Así pues, el viernes Giulio volvió a tirarme de la cama a las 6.30 para repasar un poquito mas, y me dirigí al examen, bastante segura y tranquila por dos motivos:
1) Porque me lo había estudiado bastante bien, y además haciendo preguntas de repaso estaba aprobando entre el 70 y 90 % de ellas
2) Porque con la mala suerte que había tenido el jueves, estaba convencida de que el viernes tenia que ir bien (ilusa de mi).
El viernes 13 de febrero llegué a la puerta de donde debía examinarme a las 8.45h (con quince minutos de antelación) y me dirigí a la sala de examen:
- Buenas, vengo a hacer el examen de Psicología de los Grupos, de tercero
- Llegas tarde
- ¡¿ Qué?! ¡Imposible, si yo tengo menos cuarto! Era a las 9.00h, no?
- Sí, a las 9 hora española
- :O
- ...
- Y entonces ya no puedo entrar.. ?
- No...
- ¿Me lo estás diciendo en serio?
- Sí, no me estoy quedando contigo
- :O :O :O
- ....
- :'O
Cuando ya me disponía a suicidarme (por que el cabrón se tomó su tiempo) me dijo que tenía la opcion de presentarme al día siguiente (sábado 14 de febrero) a los exámenes de reserva, así que dentro de todo ¡al menos ya tenía un plan para San Putín :D ! Rellené una hojita y la puse en un montón, precedida de otras muchas víctimas de la ilogicidad de la UNED en Londres. Ese día me lo tomé de relax, me fumé el porrito que tenia reservado para la ocasión (aunque se suponía que debía ser la celebración de haber hecho ya el maldito examen) y seguí con lo que había planeado para aquella mañana.
Al llegar a casa, después de una siesta con Giulio, me puse un vasito de calimotxo y me dispuse a hacer mas preguntas de examen para repasar. Pero según iba haciendo mas preguntas, me iba emborrachando un poco más y aprobando un poco menos, así que decidí irme a dormir. Con Giulio, claro. Y Giulio decidió que esto de dormir juntos no era buena idea; un par de días antes él me había dicho que yo le gustaba bastante, pero que lo mejor era ser amigos y, como tales, quería seguir durmiendo conmigo.Pero por lo visto no lo llevaba muy bien, así que me dijo que aquella noche era la última, y después decidió echarme un polvo decente como regalo de despedida e inicio de San Valentin (gracias a este hecho dejó de ser San Putín)
El sábado me desperté y me dirigí a hacer mi examen a las OCHO DE LA MAÑANA, hora inglesa y en Canarias. Tras perderme y llegar corriendo, sudando y medio loca 3 minutos tarde, me puse en la cola de gente para examinarse. No me hicieron entrar hasta las 8.45h (hora a la que me habían echado el día anterior por ser demasiado tarde). Y la guinda del pastel llegó cuando me entregaron el examen. Teniendo llevo 3 años y medio estudiando para exámenes tipo test y que este se suponía debía serlo también... un bonito examen de cuatro hojas a desarrollar era lo último que me esperaba. Y lo que recibí. Intenté que no cundiera el pánico y hacer algunas preguntas pero el pánico ya había más que cundido. Decidí que ni siquiera valía la pena esforzarme para rascar un maldito 5 después de llevar 3 meses estudiando un examen de tipo test en el que estoy segura de que puedo sacar como mínimo un 7. Así que asumí que el destino o el maldito Murphy de los c****** que estaba más que cruzado conmigo, no querían que hiciera el examen, lo entregué y me fui. A llorar, a gritar, a indignarme, a maldecir, a asegurarme de que el viernes había sido tipo test, y a llegar a la fabulosa conclusión de que los exámenes de reserva PUEDEN cambiar el formato de examen (y sólo digo 'pueden', porque yo tuve al lado gente haciendo otros exámenes en tipo test, y yo misma había preguntado a una profesora de las que custodian la realización de exámenes sobre esa posibilidad y me había dicho que no, que siempre se solía mantener formato, rara vez alguna asignatura lo cambiaba). Bien, pues yo tengo un don para encontrar esas "raras veces" y hacerlas mías. :)
Asi pues, como veis, nunca hay que tentar a Murphy, porque si algo puede salir mal, saldrá.
Sin embargo, no sería justo no decir que, al menos, parece que mi época de sequía acabado, porque después de anoche y de la siesta de hoy, hay dos cosas que puedo afirmar sin miedo a equivocarme:
1) que hablemos lo que hablemos Giulio y yo, al final vamos a acabar haciendo lo que nos de la gana. Es decir, follando. :) y todo este Murphy, entre orgasmos, se hace mucho mas llevable.
2) Que he sobrevivido a Murphy, así que mi mensaje para él es: ¡¡NO TE TENGO MIEDO!! (sólo un poquito de respeto). Pero sigues siendo un cabrón.
AMÉN.
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